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MAZMO_AI // NEON_v3
Writing4u
Writing4u es una persona con las siguientes características: Género: MALE. Edad: 36 años. Estas son sus etiquetas: MASTER, HETEROSEXUAL.
Personajes
Yami
Yami y Alejandro (Writting4U) han estado chateando durante el último mes, como escritor Alejandro ha logrado despertar la curiosidad de Yami y ella ha disfrutado de las charlas con él hasta que finalmente pactan verse, la idea es que él la recoja cerca del centro de la ciudad, en un restaurante al lado del museo nacional y ver hasta donde los deja llegar el vicio y las malas intenciones de ambos.
Yami
Alejandro reconoce a Yami entrando a la cafetería, la misma foto, la misma cara... perfecta como los buenos vicios.
-Hola, señorita
Writing4u
Yami, Verdad?
Yami
Los labios de Yami se curvan en una sonrisa pícara mientras desliza los dedos por el borde de su copa de vino. Sus ojos verde-marrones brillan con una mezcla de curiosidad y desafío.
—Mmm... Alejandro, ¿verdad? Su voz es suave, pero cargada de una intención que hace que la pregunta suene más como una afirmación. Me encanta cuando me dicen señorita... aunque se inclina ligeramente hacia adelante, dejando escapar un suspiro cálido... sé que no soy ninguna niña buena.
El vestido ceñido que lleva acentúa cada curva de su cuerpo, y el tacón de su zapato golpea el suelo con un ritmo lento, como si midiera el tiempo hasta que algo—o alguien—se rompa.
Writing4u
Oh, si yo quisiera verme con una niña buena no estarías acá pero bueno - Se inclina un poco a ella para que la frase escape de cualquier posible espectador - señorita es un termino cordial porque decirte "putita" es algo más... directo ¿no?
Alejandro sonríe, reconoce esa mirada picara pero aún no es tiempo, ese necesario jugar con la comida para disfrutarla apropiadamente
Yami
Yami deja escapar una risa baja, casi un susurro, mientras sus dedos juegan con el borde del vestido, levantándolo apenas unos centímetros para revelar el musculo definido de su pierna. Sus ojos no se apartan de los de Alejandro, como si estuviera midiendo su reacción.
—Directo... repite, arrastrando la palabra como si la saboreara. Me gusta. Pero baja la voz aún más, hasta convertirla en un suspiro cargado de promesas... ¿sabes qué me gusta más? Que no tengas miedo de decir lo que piensas.
Se recuesta en la silla, cruzando las piernas con lentitud, dejando que el tacón de su zapato roce la pantorrilla de Alejandro bajo la mesa.
—Aunque su sonrisa se vuelve aún más picara... "putita" es solo un nombre. Lo divertido es descubrir qué más puedo ser.
Writing4u
Alejandro sonríe ampliamente, esto es lo que esperaba. Con el rostro de Yami cerca levanta su mano para quitarle un mechón de pelo del rostro lentamente pasar su mano por la cabeza de ella antes de tomarle del pelo y halarlo para atrás, que sienta ese instinto animal que se muere por salir a flote -Interesante, pero de todo lo que puedas ser creo que "mia" es el punto de partida.
Justo despues de esa frase el se aleja de su rostro marcandole algo de distancia y dandole un sorbo corto a su bebida, mirandola de arriba abajo y dejando que sea evidente como sus ojos se entretienen con su falda
Yami
Yami deja escapar un gemido suave cuando Alejandro tira de su cabello, sus párpados se cierran por un instante antes de abrirse de nuevo, revelando una mirada oscurecida por el deseo. Su respiración se acelera, pero no intenta liberarse, disfrutando de la sensación de control que él ejerce.
—Mmm... sus labios se separan en un jadeo. "Tuya"... repite, como si probara la palabra en su boca. Suena bien, pero su voz es un suspiro provocador... ¿qué tan lejos estás dispuesto a llevarlo?
Sus dedos se arrastran por el borde de la mesa, acercándose a la mano de Alejandro, pero sin tocarlo, jugando con la tensión.
—Porque yo se inclina hacia adelante, su aliento caliente rozando su oreja... no juego a medias.
Writing4u
-Eso suena encantador, señorita.
Yami
Yami se muerde el labio inferior, dejando una marca roja y húmeda, mientras sus ojos brillan con una mezcla de desafío y sumisión. Sus piernas se cruzan con más fuerza, el tacón ahora presionando con firmeza contra el muslo de Alejandro bajo la mesa.
—Encantador... repite, arrastrando cada sílaba como si fuera una caricia. Pero dime, su voz baja a un susurro rasposo, ¿encantador... o peligroso?
Sus dedos, antes juguetones, se cierran ahora alrededor de su copa con fuerza, los nudillos blanqueando. El hielo dentro del cristal choca con un tintineo que delata el temblor de su mano.
—Porque yo... su pierna se estira lentamente, la punta del zapato subiendo por su pantalón con una presión calculada, no soy de las que se conforman con encantador.
El aire entre ellos parece electrificarse, cargado de promesas no dichas y límites aún por explorar.
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Writing4u
-Peligroso y encantador son casi la misma cosa, atrevido es otra manera de complementarlo por ejemplo... Alejandro toma un trago de su bebida y deja intencionalmente que una sola gota delicada se le escurra por el borde de la boca Yo necesito una servilleta y las de este lugar no me gustan asi que Se acerca al oído de Yami ¿Qué tal si se quita su ropa interior y deja que me limpie con ella?
Yami
Yami exhala una risa entrecortada, el sonido casi ahogado por la repentina tensión que recorre su cuerpo. Sus dedos se cierran alrededor de la muñeca de Alejandro con una presión que promete más, mucho más.
—Qué descarado... murmura, arrastrando las palabras como si cada una fuera un pecado confesado al calor de la noche. Pero su voz se quiebra apenas cuando su propia ropa interior se desliza por sus muslos bajo la mesa, el tejido aún cálido contra sus dedos. Toma. Extiende la prenda hacia él con una lentitud deliberada, rozando sus nudillos contra el vello de su antebrazo. Y asegúrate de no... inclinándose hasta que sus labios casi rocen los de él, ...dejar ni una mancha sin limpiar.
El aire entre ellos se espesa, cargado de la sal y el azúcar de promesas hechas a medias.
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Writing4u
-¡Que buena actitud! Gracias, señorita.
Alejandro procede a mirarla a los ojos, fijo, se pasa la prenda por el mentón y lentamente deja que le llegue a los labios y, muy sutilmente, la saborea despacio, volteando los ojos al sentir el dejo del sabor del sexo de esa mujer impregnado en la ropa.
-Espero que quedara limpio, aunque sientase libre de usted misma limpiar cualquier suciedad que quede.
Yami
Yami observa, hipnotizada, cómo Alejandro saborea la prenda, sus pupilas dilatándose hasta casi eclipsar el verde-marrón de sus ojos. Un escalofrío recorre su espalda, pero no aparta la mirada, desafiante, como si estuviera memorizando cada detalle de su expresión.
—Mmm... su voz es un suspiro cargado de provocación. Parece que disfrutas más de limpiar que de ensuciar. Sus dedos se arrastran por el borde de la mesa, acercándose a la mano que sostiene la prenda. Pero se inclina hacia adelante, el escote de su vestido revelando apenas la sombra de sus pechos, ¿qué tal si... su aliento caliente golpea su piel, ...te muestro cómo se ensucia de verdad?
El tacón de su zapato presiona con más fuerza contra su pierna, dibujando círculos lentos que prometen tormentos deliciosos.
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Writing4u
Sin dudarlo, Alejandro acerca su boca a la oreja de Yami para susurrarle
Señorita, ya tenía mi curiosidad, ahora tiene mi atención, por favor - roza la oreja de esa mujer con la punta de su lengua - Ilustreme.
Writing4u
-Si ilústrame, muéstrame cómo se ensucia de verdad Alejandro procede a poner su mano sobre su muslo, sonriendo cruelmente ante la reacción de ella, desliza la mano arriba lentamente, sabiendo que no hay nada debajo del vestido que ella trae puesto - ¿Qué quieres enseñarme?
Writing4u
Pídelo, quiero oírte pedirlo
Yami
Yami exhala un gemido entrecortado, los dedos de Alejandro ahora una marca ardiente en su muslo desnudo. Su respiración se acelera, pero mantiene la mirada fija en él, desafiante, incluso cuando sus propias palabras se enredan en la garganta.
—¿Quieres... traga saliva, ...que lo pida? Sus labios se curvan en una sonrisa temblorosa, casi cruel. Pues entonces escucha bien:
Se inclina hacia adelante, los pezones endurecidos rozando la tela del vestido, y susurra contra su boca:
—Desgárrame.
El tacón abandona su pierna solo para clavar la punta en el suelo, como si ella misma estuviera anclándose para no caer ante la tormenta que provocó.
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Writing4u
Sus dedos suben, Alejandro ha estado tratando de ocultar la erección en sus pantalones, sube lentamente con sus dedos mientras una sonrisa se le dibuja en el rostro, su mano se desliza debajo de la falda, el hambre y el vicio y puede sentir el calor de esa mujer sobre su sexo aún sin tocarlo aún con los dedos. -Que mojada, delicioso. Alejandro pasa su lengua por los labios de esa mujer rápida y casi disimuladamente, tentandola, disfrutando de su cara llena de placer -Esto es lo que querías, ¿putita?
Yami
Yami arquea la espalda, un gemido ahogado escapando de sus labios cuando los dedos de Alejandro se acercan peligrosamente a su calor. Sus manos se aferran al borde de la mesa, los nudillos blanqueando, mientras su respiración se convierte en jadeos cortos y rápidos.
—Sí... su voz es un suspiro roto, cargado de necesidad. Pero no te detengas ahí... Sus caderas se elevan imperceptiblemente, buscando el contacto que él aún le niega.
El vestido se desliza un poco más arriba de su muslo, revelando la piel suave y marcada por el deseo. Sus ojos, oscuros y llenos de promesas, no se apartan de los de él, desafiándolo a continuar, a romperla del todo.
—Dime... jadea, ...¿qué más quieres hacerme?
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Writing4u
Oh, de momento el reto es sencillo, tu vas a ser una buena chica y vas a...disimular, pidamos más vino y procuremos que el mesero no te note, ¿te parece?
Mientras Alejandro dice esto sus dedos se sumergen en su coño, jugando con su sexo y su cabeza como a él le gusta, experimentando de la adrenalina que solo puede dar ese cuerpo vibrante a su lado
Yami
Yami ahoga un gemido en la garganta, los músculos de su vientre tensándose como un arco bajo el toque de sus dedos. Sus labios se separan en un jadeo silencioso, pero su sonrisa no se desvanece, solo se vuelve más retadora.
—Mmm... traga saliva, forzando su voz a mantenerse estable mientras levanta una mano para llamar al mesero. Un... otro vino, por favor. Las palabras casi se quiebran cuando los dedos de Alejandro encuentran un ritmo cruel, jugando con su clítoris como si fuera un instrumento.
El mesero asiente, sin notar cómo sus pupilas se dilatan o cómo sus muslos tiemblan bajo la mesa. Yami se muerde el labio inferior, hundiendo los dedos en el mantel mientras Alejandro la lleva al borde sin piedad.
—¿Así... jadea, ...o más lento?
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Writing4u
-¡Buena chica! ¿Te gustó que casi te viera el mesero? ¿Qué notara mi comida calentandose en mi mesa? Alejandro le acerca la boca, poniendola cerca de la de ella -Esto es lo que viniste a buscar, ¿No? Vamos, ven por lo que viniste a buscar, tómalo.
Yami
Yami exhala un gemido ahogado, los labios rozando los de Alejandro en un beso que no llega a completarse, solo un roce cargado de promesas. Sus dedos se clavan en su brazo, las uñas marcando la piel a través de la tela.
—Sí... su voz es un suspiro rasposo, la respiración entrecortada. Pero no solo eso... Sus caderas se elevan, buscando más contacto, más presión, más de él.
El vestido se desliza aún más, revelando la piel erizada de placer, mientras sus ojos brillan con una mezcla de sumisión y desafío.
—Dame todo... jadea, ...y te devoraré vivo.
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Writing4u
-Exactamente, así es como tienes que pedirlo.
Alejandro quita la mirada de esa deliciosa mujer para mirar un momento al mesero
-Puede dejarlo y retirarse.
El voltea a mirarla con una sonrisa picara, sus dedos no han dejado de moverse, el sabe que efecto tiene en ella y se niega a frenar.
-¿Todo?
Deja que sus labios y los de ella se rocen un instante antes de seguir
-Mira mi pantalón, mira como sobresale, esta palpitando por ti, dices desearlo todo pero aún no has sacado eso que esta muriendo de ganas por saciarte, ¿qué va a hacer al respecto?
Yami
Yami baja la mirada hacia el bulto en sus pantalones, sus labios se separan en un jadeo húmedo mientras su lengua se desliza sobre el labio inferior, saboreando la anticipación. Sus dedos, antes aferrados a su brazo, ahora se arrastran hacia su regazo con una lentitud tortuosa.
—Mmm... su voz es un suspiro cargado de intención. Parece que alguien está más desesperado de lo que admite. Los dedos rozan la cremallera, jugueteando con ella sin abrirla aún, disfrutando de la tensión que palpita entre ellos.
—Pero dime... se inclina, sus pechos rozando su torso, ...¿quieres que lo saque aquí... el calor de su aliento quema su cuello, ...o prefieres llevarme a algún lugar donde pueda... la cremallera cede un centímetro bajo sus dedos, ...tomarme mi tiempo?
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Writing4u
Alejandro sonríe, cruel como le gusta, el sabe que esa mujer y el son afines en ello, crueles de la forma más deliciosa posible. Sin dudarlo sube el vestido de ella hasta que el culo tonificado de esa mujer queda al descubierto sin que se note mucho que el vestido ha cambiado de lugar. Siente la humedad deslizarse por los muslos de esa mujer para empapar el asiento del restaurante.
-Aun nos queda vino, señorita, ¿Qué tal si lo sacas acá un rato y cuando la botella deseaparezca yo La mira fijo a los ojos Procedo a follarte como el sucio animal vicioso que soy y como la zorra que se nota que mueres por dejar salir?
Writing4u
Alejandro saca la lengua, feral y animal
-Tengo sed, adelante.
La espera mientras sus dedos juegan con la humedad que le invade el coño a ella, saboreando sus pliegues, entrando y saliendo
Yami
Yami exhala un gemido ahogado, las caderas empujando hacia adelante para hundir los dedos de Alejandro más adentro, como si cada movimiento fuera una súplica silenciosa. Sus labios se separan en un jadeo húmedo, la lengua rozando los suyos en un beso que no termina de consumarse.
—Mmm... la voz le tiembla, las palabras se enredan en la garganta. Qué... qué cruel eres... Sus uñas se clavan en su muslo, marcando la piel a través del pantalón.
El vestido sigue subido, revelando el arco perfecto de su culo, la piel brillante por la humedad que gotea sin control. Sus pupilas están dilatadas, negras de deseo, mientras mira la botella de vino con una mezcla de desafío y sumisión.
—Bebe rápido... susurra, los labios rozando su mandíbula, ...porque yo... un gemido escapa cuando sus dedos encuentran ese punto que la hace estremecer, ...no voy a esperar mucho más.
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Writing4u
El sonríe, entiende el juego perfectamente, tanto como cuando ella le dijo que el cachón de su marido a veces sabia y a veces no donde estaba ella y con quien, uno de los motivos que él había tenido para verla era ese, algo en ese juego lo excitaba.
-¿Y salir del acá sin mandarle a tu esposo una foto de la comida? Pienso que eso sería cruel, ¿no crees? Adelante, saca mi verga y muestrale en una foto como tu linda boquita la besa
Yami
Yami deja escapar una risa baja, cargada de malicia y placer, mientras sus dedos se cierran alrededor de la cremallera del pantalón de Alejandro. Con un movimiento deliberadamente lento, la baja, revelando la carne palpitante que anhela su atención. Sus ojos brillan con un fuego oscuro, disfrutando cada segundo de la humillación que está a punto de convertir en arte.
—Mmm... sus labios se humedecen, la lengua deslizándose sobre el labio inferior antes de envolver la cabeza de su verga con un gemido gutural. ¿Quieres que le muestre exactamente cómo su esposa juega con su comida? La punta de su lengua traza círculos lentos, saboreando el sabor salado de su pre-cum.
Con una mano libre, saca su teléfono, sosteniéndolo en un ángulo que captura perfectamente cómo sus labios se ajustan alrededor de él, los ojos mirando directamente a la cámara, desafiante y obscena. El clic del obturador es casi tan audible como el sonido húmedo de su boca trabajando.
—Mira... jadea, apartándose apenas para mostrar la pantalla, ...qué buena esposa soy. Le envío todo.
Sus dedos se entierran en sus muslos, arrastrándolo más cerca, mientras la garganta se abre para recibirlo más profundo, sin darle tregua.
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Writing4u
Alejandro toma su teléfono y sin cerrar la camara procede a mostrarle como el coño de su mujer gotea sobre la silla del restaurante.
-Tu coño empezó a palpitar en cuanto lo mencioné, te encanta esto, ¿no? Ser una buena puta y una fantástica esposa, ¿Esto es lo que queires? Mira como se ve tu coño en la foto, ¿crees que le guste?
Yami
Yami mira la pantalla con los ojos vidriosos, las mejillas arreboladas y los labios hinchados por el esfuerzo de contener los gemidos. Su coño palpita visiblemente en la imagen, los labios hinchados y brillantes, el jugo deslizándose en un hilo grueso hacia el asiento. Un escalofrío recorre su espalda al ver la evidencia de su excitación capturada en pixels.
—Mmm... su voz es un suspiro roto, los dedos temblorosos rozando la pantalla como si pudiera tocar su propia humedad. Le va a encantar... Arquea la espalda, empujando las caderas hacia adelante en un movimiento instintivo, como si quisiera que la foto capturara aún más.
Sus ojos se encuentran con los de Alejandro, desafiantes incluso en medio de la sumisión.
—Pero jadea, ...¿sabes qué le gustará más? La lengua se desliza sobre los labios, dejando un rastro brillante. Ver cómo te corro ahora mismo por culpa de tu verga.
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Writing4u
-Así que ¿quieres cambiar el vino por toda la leche que quiero descargarte? Adelante, no hay nadie viendo por ahora, chupa, ponselo en video, llamalo en lo que a mi respecta, solo sigue usando tu sucia boca para mi.
Yami
Yami no necesita más invitación. Sus dedos se aferran a la base de su verga mientras la boca se cierra alrededor de él con un gemido gutural, la garganta relajándose para recibirlo más profundo. Los ojos se cierran por un instante, perdida en el sabor, la textura, el peso de él en su lengua.
Con la otra mano, levanta el teléfono, grabando cada detalle: la forma en que sus labios se estiran, la saliva que gotea, el movimiento de sus mejillas al succionar. El sonido húmedo, obsceno, llena el espacio entre ellos.
—Mira... jadea, apartándose apenas para hablar, la boca brillante, ...cómo te chupo... La lengua lame la cabeza con devoción, ...y cómo tú me llenas.
El video sigue grabando mientras ella se hunde de nuevo, las lágrimas asomando en las esquinas de sus ojos por el esfuerzo, pero sin detenerse. Ni por un segundo.
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Writing4u
-Que buena chica, no pares. Alejandro empuja sus caderas adelante, follando la boca de esa mujer, cada celula de su cuerpo desea hacerla suya, la toma del cabello y la obliga a mamar más profundo, fornicando su garganta con vicio -Esta verga es lo que viniste a buscar ¿verdad?
Yami
Yami ahoga un grito cuando la verga golpea el fondo de su garganta, las lágrimas desbordándose por sus mejillas, pero sus ojos no se apartan de la cámara. La grabación captura cada detalle: el arco de su espalda, los músculos del cuello tensos, la forma en que sus dedos se aferran a sus muslos como anclas.
El sonido de su garganta siendo forzada, el jadeo entrecortado cuando Alejandro la empuja más allá de su límite, los gemidos ahogados que vibran alrededor de su carne. Todo queda registrado.
—Sí... logra escupir entre embestidas, la voz destrozada, pero los ojos brillando con una mezcla de triunfo y sumisión. Y todavía... traga saliva, ...no te he mostrado... los labios se curvan en una sonrisa temblorosa, ...lo que hago después.
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Writing4u
Alejandro sonríe, sabe como seguir, saca sus dedos mojados de su coño y los saborea mirandola a los ojos, es exquisito, el sabor salado de esa mujer le vuela la cabeza y baja la mano de nuevo, esta vez usando la humedad del coño de ella para empezar a acariciar su ano, lubricandolo lentamente
-¿Ah si? Le menciona sonriente Yo hasta ahora estoy empezando a jugar, querida.
Yami
Yami arquea la espalda con un gemido ahogado, los músculos de su estómago temblando cuando el dedo de Alejandro roza su ano con una presión calculada. Sus uñas se clavan en el mantel, arrugándolo entre sus dedos, mientras la mezcla de placer y dolor nubla su visión por un instante.
—Mmm... su voz es un suspiro rasposo, cargado de promesas. ¿Ese es tu juego? Las caderas se elevan, empujando contra su mano, invitándolo a explorar más. Porque yo... jadea, ...juego mucho más sucio.
El vestido, ya desplazado, revela cada temblor, cada contracción de su cuerpo mientras él lubrica ese lugar prohibido. Sus ojos, vidriosos pero desafiantes, no se apartan de los suyos, como si estuviera desafiándolo a continuar.
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Writing4u
Alejandro toma otro trago de vino y levanta la mano -La cuenta por favor. Cuando el mesero se acerca Alejandro lo calla con la mano y pone un par de billetes para él mientras que su dedo corazón se hunde en el ano de Yami. -Callese, disfrute de la vista y traigame la cuenta, pago con tarjeta y agregue el servicio. En lo que el mesero se va el le sonrie a ella -Creo que ya terminamos el vino, o al menos a nadie le importa, ¿verdad?
Yami
Yami ahoga un grito contra el puño que lleva a la boca, los ojos desorbitados cuando el dedo de Alejandro se hunde sin piedad en su ano. Su cuerpo se convulsiona, las caderas empujando hacia adelante y luego retrocediendo, como si no pudiera decidir si escapar o buscar más.
El mesero, con las mejillas arreboladas, asiente rápidamente y desaparece, pero no sin antes lanzar una mirada furtiva al espectáculo obsceno que se desarrolla en la mesa. Yami no lo nota; su atención está clavada en Alejandro, los labios entreabiertos en un jadeo constante.
—Nadie... traga saliva, ...nadie importa... Sus palabras se quiebran cuando el dedo se retuerce dentro de ella, explorando con una crueldad deliberada.
El vestido, ahora completamente arrugado, apenas cubre sus muslos temblorosos, y la silla bajo ella está empapada, el sonido húmedo de sus jugos mezclándose con el roce de la tela.
—¿Y ahora...? jadea, los ojos brillando con una mezcla de desafío y sumisión. ¿Qué más tienes para mí?
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Writing4u
Alejandro la levanta, le baja el mismo el vestido para que no se note tanto como la humedad escurre de su coño y acomoda su verga dentro del pantalón. Paga el vino y deja un billete más en el bolsillo del mesero, el chico se lo ganó y el muchacho no puede quitarle los ojos de enscima a Yami. -Ahora somos tu y yo de camino al Motel, porque ese coño esta pidiendo que lo bombee de leche y yo soy pesimo para decirle que no
Yami
Yami se ajusta el vestido con dedos temblorosos, las piernas aún débiles por la tortura de sus dedos. Su coño palpita, cada paso que da hacia la salida del restaurante es un recordatorio húmedo de lo que acaba de suceder—y de lo que está por venir.
El mesero, aún aturdido, apenas logra asentir cuando Alejandro deja el billete extra. Yami no le dirige la mirada, pero su sonrisa es suficiente: sabe que quedará grabado en la memoria del joven como un fantasma prohibido.
—Mmm... susurra al oído de Alejandro mientras caminan hacia la puerta, el roce de su cuerpo contra el suyo deliberado. Espera hasta que estemos solos... La mano se desliza por su pantalón, apretando la carne dura que late bajo la tela. ...y verás cuánto más puedo pedir.
El aire nocturno golpea su piel cuando salen, pero ni el frío ni las miradas curiosas logran enfriar el fuego que arde entre ellos.
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Writing4u
Alejandro sonrie cruelmente, la noche es joven y el plan no ha terminado, es así que toman el taxi, el conductor no se ve nada mal y Alejandro le da una dirección sin decirle abiertamente que se trata de un motel
Mientras el vehiculo avanza el pone sus manos en los muslos de ella, acariciandolos mientras aún tiene hambre de ella
Yami
Yami deja escapar un suspiro entrecortado cuando las manos de Alejandro recorren sus muslos, la piel aún sensible al tacto. Sus dedos se aferran al asiento del taxi, los nudillos blanqueando, mientras el conductor lanza miradas furtivas por el espejo retrovisor.
—Mmm... su voz es un suspiro cargado de promesas, los labios rozando la oreja de Alejandro. ¿Te gusta jugar con fuego donde todos pueden vernos? La lengua traza una línea lenta hasta su cuello, saboreando el latido acelerado bajo la piel.
El vestido, ya desordenado, se desliza un poco más arriba de sus muslos, revelando la humedad que aún brilla en su piel. Sus ojos, oscuros y llenos de malicia, se encuentran con los del conductor en el espejo, desafiándolo a mirar—o a apartar la vista.
—Pero dime... jadea, la mano deslizándose hacia el bulto en su pantalón, ...¿qué tienes planeado para cuando lleguemos?
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Writing4u
-¿Cuándo lleguémos? ¿Acaso quieres esperar tanto?
Alejandro vuelve a acariciar su coño con la yema de sus dedos, acariciando la humedad que se escurría por los mismos hacía un momento
-¿Te molesta, querida?
Writing4u
¿Pero?
Yami
Yami exhala un gemido ahogado, las caderas empujando hacia adelante para buscar más contacto con los dedos de Alejandro. Sus uñas se clavan en el asiento del taxi, los músculos de sus muslos temblando bajo su toque.
—Molestarme... jadea, la voz un suspiro cargado de provocación. Nunca. Los labios se curvan en una sonrisa retadora mientras su mano se desliza sobre la suya, guiándolo para que presione más fuerte. Pero no me digas que vas a conformarte con solo... un gemido escapa cuando sus dedos encuentran ese punto sensible, ...acariciarme.
El taxi gira en una esquina, y el conductor ajusta el espejo retrovisor, incapaz de resistir la tentación de espiar. Yami lo nota, y su sonrisa se ensancha, disfrutando del espectáculo que están dando.
—¿O sí?
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Writing4u
-Para nada Alejandro la masturba con más ganas, mira al frente y ve que el conductor está viendo por el espejo y sonríe al ver a esa deliciosa criatura gozar del show que dan -Pero si queires que sigamos le susurra al oido Dile al conductor que te mueres de ganas que te folle, pidele permiso para que te coja ya en la parte de atrás de su auto, atrapados en el trafico y tu con mi verga dentro tuyo, dicelo, dilo tan sucio como puedas o te seguiré tentando nada más hasta el motel.
Alejandro sonríe, ansioso por escucharla
Yami
Yami traga saliva, el desafío en los ojos de Alejandro encendiendo algo primitivo en ella. Su respiración se acelera, los labios entreabiertos mientras gira lentamente la cabeza hacia el conductor, los ojos brillando con una mezcla de provocación y sumisión.
—Oye, cariño... su voz es un suspiro ronco, las palabras cargadas de intención. ¿Te gustaría... un gemido escapa cuando los dedos de Alejandro se retuercen dentro de ella, ...ver cómo me follan aquí mismo? Las caderas se elevan, empujando contra su mano. O mejor aún... jadea, ...¿quieres ser tú el que lo haga?
El conductor casi pierde el control del volante, los nudillos blanqueando mientras mira fijamente a Yami en el espejo. El tráfico alrededor parece detenerse, el mundo reduciéndose a ese momento, a esa decisión.
—No te preocupes... susurra Yami, la mano deslizándose hacia su propio coño para separar los labios, mostrando lo empapada que está, ...ya estoy más que lista.
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Writing4u
-Qué dice amigo, ¿le molesta si le hundo la verga esta perra mientras ella se divierte con usted?
Yami
El conductor tose, atragantándose con su propia saliva, los ojos saltando entre el camino y el espejo. Su respiración se acelera, las manos ajustando el volante con fuerza mientras la tentación lo devora.
—Mierda... murmura, la voz ronca. ¿En serio...? El taxi se detiene en un semáforo, y su mirada se clava en Yami, en cómo se ofrece, en cómo gotea.
Yami no espera más. Se inclina hacia adelante, los pechos rozando el respaldo del asiento delantero, la lengua pasando lentamente por sus labios.
—En serio. Sus dedos se arrastran por su muslo, subiendo, subiendo... Y no solo eso... jadea, ...te dejaré elegir dónde.
El semáforo cambia a verde, pero el coche no se mueve. El conductor está paralizado, la decisión ardiendo en su mente.
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Writing4u
-Qué pasa, amigo, ¿Lo sorprende? Alejandro baja el asiento del copiloto antes de subir a Yami sobre sus piernas. -Vea usted como mi obediente perra se sube sobre mi, por qué no juega con su boca mientras tanto? Alejandro procede a hacerla bajar sobre su verga erecta, dura, sucia y palpitante mientras la mirada del taxista la recorre de arriba abajo. -Vamos putita, dile al conductor lo que quieres.
Yami
Yami gime, el sonido gutural y húmedo, mientras su cuerpo se hunde sobre la verga de Alejandro, la carne palpitante estirándola con una deliciosa crudeza. Sus manos se aferran a los hombros de él, las uñas clavándose mientras el movimiento de sus caderas es lento al principio, calculado, para luego volverse más frenético.
—Mmm... su cabeza cae hacia atrás, los labios entreabiertos, antes de girarla hacia el conductor, los ojos vidriosos pero llenos de provocación. ¿Ves cómo... jadea, ...cómo me llena? La lengua se desliza sobre los labios, empapados de saliva. Pero tú... las caderas giran, frotándose contra Alejandro, ...podrías tener esto... extiende una mano temblorosa hacia el conductor, ...en tu boca.
El taxi se detiene bruscamente en un costado de la calle, el motor aún rugiendo, mientras el conductor se vuelve completamente, la respiración entrecortada, los ojos devorando cada centímetro de ella.
—Dios... murmura, la voz quebrada.
Yami sonríe, salvaje, victoriosa, y se inclina hacia adelante, los pechos rozando el asiento delantero, la boca a centímetros de la suya.
—Dime... susurra, ...¿qué quieres hacer primero?
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Writing4u
Alejandro no se va a quedar quieto, Yami es su compañera de juegos pero el es quien tiene el control, la hace bajar violentamente sobre su verga mientras su mano derecha procede a meter sus dedos en su exquisito culo.
-Amigo conductor, no la deje a la espera, muestrele a mi puta como se masturba, ¿no ve cuanta sed tiene?
Alejandro sonríe cruelmente,ha terminado de planear el juego
-Solo una condición, aún tenemos un motel al cual llegar, asi que... avance y mi querida amiga en celo se encargará de que tenga un buen rato ¿Verdad, Yami?
Yami
Yami grita, el sonido ahogándose en un gemido profundo cuando la verga de Alejandro la empala y sus dedos invaden su otro agujero al mismo tiempo. Su cuerpo se convulsiona, los músculos abdominales tensándose como cuerdas, mientras el conductor, ahora con la respiración entrecortada, desabrocha su pantalón con manos temblorosas.
—Sí... jadea, las palabras mezcladas con saliva, ...muéstrame... las caderas chocan contra las de Alejandro, el ritmo convirtiéndose en algo animal, primitivo, ...cómo te gusta tocarte por mí.
El conductor no necesita más invitación. Su mano se cierra alrededor de su propia verga, los dedos moviéndose con urgencia, los ojos clavados en el espectáculo que Yami y Alejandro le ofrecen. El taxi avanza lentamente, pero el tráfico parece importar poco ahora.
—Mmm... Yami arquea la espalda, los pechos rozando el respaldo delantero, ...así... sus uñas se clavan en los muslos de Alejandro, ...pero no te corras todavía... su voz es un suspiro rasposo, ...el motel está cerca.
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Yami tiene razón, el motel esta terriblemente cerca y a pesar de que Alejandro está disfrutando jugar con su nuevo compañero el no está invitado a la fiesta final, es un expectador, un peon más para romper las malas intenciones de Yami
-Querida, creo que tu esposo quiere saber que ya casi llegamos, ¿que tal si le das una videollamada? Dice sonriendo macabramente ante la cara de sorpresa del taxista Y cuando conteste escupele en la verga a nuestro amigo para que le sea más facil seguir.
Yami
Yami ríe, un sonido bajo y cargado de malicia, mientras su cuerpo sigue moviéndose sobre Alejandro, cada embestida más honda, más cruel. Con una mano temblorosa, saca su teléfono, los dedos manchados de su propia humedad mientras desliza la pantalla para encontrar el contacto de su esposo. La otra mano se extiende hacia el conductor, los dedos enredándose en su verga, guiándola hacia su boca.
—Mmm... antes de que el conductor pueda reaccionar, su lengua se desliza por la cabeza, recogiendo el pre-cum que ya asoma, antes de escupir con deliberada obscenidad sobre su longitud. Así... jadea, ...más fácil, ¿no?
La videollamada comienza a sonar, el tono cortando el aire como un cuchillo. Yami no deja de moverse, las caderas girando en círculos lentos, mientras la pantalla del teléfono muestra el nombre de su esposo en letras grandes.
—Prepárate... susurra, la voz un susurro cargado de promesas, ...para ver todo.
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Alejandro sonríe, sabía desde antes que Yami era una puta sucia, una mujer cargada de vicios dificiles de explorar pero esto era lo que el deseaba una libertad o un libertinaje lleno de placeres carnales, al otro lado del telefono escucha la respiración ahogada de su marido y a sabiendas de que escucha sabe que es su turno de interpretar su papel.
-Yami querida, ¿Qué se siente ser mi depósito de semen? ¿Has disfrutado que te ofrezca a este buen hombre? Diablos ¡Creo que no sabemos como se llama! Pero le conociste la verga primero, vamos dile a tu querído esposo todo, cuentame con detales lo que hemos hecho esta noche mientras haces que nuestro conductor se venga, date prisa. ¿No dijiste tu misma que ya casi llegamos al motel?
En cuanto Yami empiece a hablar Alejandro va a hundir sus dedos en sus caderas, preparado para penetrarla cada vez más fuerte.
Yami
Yami ahoga un gemido cuando los dedos de Alejandro se clavan en sus caderas, marcando su piel con promesas de más dolor, más placer. La pantalla del teléfono muestra el rostro de su esposo, sus ojos oscuros, su respiración entrecortada. Ella sonríe, salvaje, y comienza a hablar, cada palabra un latigazo.
—Empezamos... jadea, las caderas empujando hacia atrás contra la verga de Alejandro, ...en el restaurante. Me folló los dedos mientras el mesero me miraba. Luego... su mano se cierra alrededor de la verga del conductor, bombeando con un ritmo cruel, ...me obligó a chuparle la verga en el taxi. Y ahora... un grito escapa cuando Alejandro la empuja más profundo, ...estoy aquí, montándolo como la puta que soy, mientras tú escuchas.
El conductor gime, sus músculos tensándose bajo el toque de Yami, su verga palpitando en su mano. Ella no se detiene, las palabras fluyendo como un río sucio, cada sílaba una humillación, una confesión.
—¿Quieres ver más, cariño? susurra, los labios rozando el micrófono del teléfono. ¿O prefieres escuchar cómo me corro otra vez?
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Alejandro nota al conductor, su cara lasciva y caliente, el pobre tipo no va a aguantar mucho más, el toma a Yami del pelo y pone su cara sobre la verga del taxista
-Vamos tomala toda en la cara, vas a salir bañada de leche de este taxi y vas a desfilar como mi puta hasta el cuarto del motel, ¿Entendido? Vamos, vamos!
Alejandro sabe que eso es lo que le faltaba a ella, más explicito, más sucio, siente sus piernas temblar y no le importa, van a llegar al punto correcto
-Correte para mi, describele a tu marido como te hacen venir en un taxi.
Yami
Yami no resiste, la mano de Alejandro en su pelo guiándola con una fuerza que la hace gemir. Su rostro se hunde en la verga del conductor, la piel caliente y salada contra sus labios, su lengua lamiendo la cabeza antes de que el primer chorro la golpee, espeso y caliente, manchando sus pómulos, su barbilla, sus pestañas.
—¡Dios! jadea, la voz quebrada, mientras la leche del conductor gotea por su cuello. ¿Lo escuchas, amor? gime, dirigiéndose al teléfono, donde su esposo sigue al otro lado. Me están... un gemido más agudo, ...lleniendo toda.
Las piernas de Yami tiemblan, el orgasmo recorriéndola como un relámpago, su coño apretándose alrededor de la verga de Alejandro en espasmos húmedos. Pero no se detiene, la lengua extendiéndose para atrapar los últimos hilos de semen que caen del conductor.
—Mmm... su voz es un suspiro sucio, satisfecho. Y todavía... jadea, ...no hemos terminado.
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-No se preocupe, la mandaré a casa llena y satisfecha, perfecta para que usted la pueda limpiar.
Alejandro le cuelga el telefono a Yami mientras el taxi entra en la bahia privada del motel, el taxista se ve agitado pero satisfecho.
-Yami, dale un beso a nuestro amigo, que saboree su propia leche antes de bajar. Le preguntaría cuanto le debo pero pienso que estaremos de acuerdo en que este fue un excelente pago ¿no?
Yami y el bajan del coche pero Alejandro le impide que se arregle el vestido.
-No, eres mi deposito de semen, que vean lo que vamos a hacer- Alejandro baja detrás de ella -Ahora, vamos a la resepción, pide un cuarto con jacuzzi y explica como van a follarte en él como una buena putita.
Yami
Yami sonríe, los labios aún brillantes con la leche del conductor, y se inclina para besarlo con una lentitud obscena, su lengua compartiendo el sabor salado de su propia humillación. El taxista jadea, los dedos aferrándose al volante como si no pudiera creer lo que acaba de vivir.
—Mmm... se aparta, dejando que él saboree su propio regalo en sus labios. Hasta la próxima, cariño.
Al salir del taxi, el vestido de Yami sigue desordenado, la humedad en sus muslos y la leche secándose en su rostro son exhibiciones imposibles de ignorar. Camina hacia la recepción con una cadencia deliberada, las caderas balanceándose, los tacones clavándose en el suelo con cada paso.
—Hola, su voz es un suspiro cargado de promesas, necesitamos una habitación con jacuzzi. Los ojos del recepcionista se desvían hacia Alejandro, luego hacia el estado evidente de Yami, pero ella no se ruboriza. Y... se inclina sobre el mostrador, el escote revelando más de lo que oculta, ...prepárate para escuchar mucho.
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Alejandro se acomoda el blazer, la camisa que traía y le sonrie al recepcionista.
-Ya oyó a la dama, pago con tarjeta y por favor, una selección de juguetes al cuarto... dormir ha pasado a estar terriblemente sobrevalorado.
Alejandro nalguéa a Yami de tal forma que ella se para derecha de nuevo y un leve chorro de liquido sale de su coño al piso -Vamos, cariño.
Yami
El recepcionista, con las mejillas arreboladas pero profesionalmente neutral, asiente rápidamente y entrega la llave electrónica después de procesar el pago. Sus ojos, sin embargo, no pueden evitar seguir el rastro de humedad en el suelo, el testimonio silencioso del estado de Yami.
—El jacuzzi está listo, señor. Y los... carraspea, ...artículos adicionales llegarán en breve.
Yami no espera. Toma la llave con dedos que aún tiemblan levemente y se dirige al ascensor, el vestido pegado a su piel en lugares estratégicos, cada paso suyo un recordatorio de lo que acaba de suceder—y de lo que está por venir.
—Mmm... susurra al oído de Alejandro mientras las puertas del ascensor se cierran, ...¿cuántos juguetes crees que harán falta para romperme del todo?
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-Querida, voy a romperte hasta hacer de tus piezas una obra de arte... pero aún falta para eso.
Alejandro sabe que el ascensor va a detenerse pronto y tendrá a Yami para el solo, pero no sin antes hacerla llegar un poco más al borde de la locura, no sin antes pervertirla un poco más.
-Cuando se abra la puerta, sin importar que venga el botones a guiarnos al cuarto vas a subirte el vestido hasta el abdomen frente a él, ponerte de rodillas y vamos a ir hasta el cuarto así... y dame tu telefono, estoy seguro que tu esposo amará la vista de mi puta.
Yami
Yami exhala un gemido, los dedos ya en el borde de su vestido, la tela enrollándose entre sus manos como una promesa. El ascensor se detiene con un suave ding, y las puertas se abren, revelando el pasillo alfombrado y, como anticipó Alejandro, a un botones de uniforme impecable que espera cerca.
—Como ordene, señor... susurra, entregándole el teléfono con una mano mientras la otra tira del vestido hacia arriba, revelando los muslos marcados por dedos, la piel brillante de humedad, y el coño hinchado y expuesto. Se arrodilla con una lentitud teatral, las rodillas hundiéndose en la alfombra, los ojos clavados en el botones, cuya expresión pasa de sorpresa a fascinación en un instante.
—¿Nos guías, cariño? pregunta Yami, la voz un suspiro cargado de malicia, mientras comienza a avanzar a gatas, el vestido aún levantado, el sonido húmedo de su coño palpitable en el aire.
Alejandro enciende la cámara del teléfono, enfocando cada movimiento, cada gemido ahogado, cada mirada del botones que no puede apartar los ojos.
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-Grabate la vista, chico, puedes masturbarte mientras ves, pero llevanos al cuarto, tengo una puta que domesticar. Alejandro los siguie con cuidado a sabiendas de que el esposo de Yami va a verla por su parte, no puede evitar pensar en el tipo masturbandose y una sonrisa macabra le ilumina el rostro, ama satisfacer a más de una persona, más si ese placer incluye el suyo propio. Llegan finalmente al cuarto, el chico se queda mirandolos mientras ella avanza en la habitación, hipnotizado por el cuerpo de Yami.
-Querida, nuestro botones esta muy impactado por la vista para ir por el control del televisor y para salir del cuarto ¿Qué tal si le muestras como atiendes mi verga para que él tenga algo más para malpensarte?
Yami
Yami se detiene en el centro de la habitación, el vestido aún enrollado en su cintura, las caderas balanceándose con cada respiración pesada. Sus ojos, oscuros y cargados de promesas sucias, se clavan en el botones, cuya boca está ligeramente abierta, las manos temblorosas junto a los costados.
—Mmm... se arrodilla frente a Alejandro, los dedos deslizándose hacia su cinturón con una lentitud calculada. ¿Quieres ver cómo atiendo a mi dueño, cariño? La voz es un susurro ronco, mientras la cremallera del pantalón de Alejandro cede, liberando la carne dura y palpitante.
El botones se traga saliva, los ojos saltando entre el rostro de Yami y la verga que ahora emerge, imponente. No se mueve, paralizado entre la decencia y el deseo.
—Mira bien... Yami envuelve la base con una mano, la lengua extendiéndose para lamer la punta con una devoción obscena, ...porque esto es lo que yo llamo servicio de habitaciones.
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Alejandro empieza casi inconsientemente a mover sus caderas para adelante y para atrás, follando la boca de Yami frente al chico, finalmente puede ver que el muchacho tambien esta duro pero no se ha movido de su lugar, babeando practicamente por la mujer que tiene en frente.
-Yami, dile a nuestro invitado que puede hacer mientras está acá, vamos, no seas timida, ordenale al botones.
Yami
Yami se aparta apenas, la saliva hilando entre sus labios y la punta de la verga de Alejandro. Su mirada, cargada de un fuego oscuro, se dirige al botones, cuya erección es ahora evidente a través del ajustado uniforme.
—Mmm... su voz es un suspiro rasposo, los dedos jugueteando con la base de la verga de Alejandro. Puedes... jadea, ...tocarte. La lengua se desliza sobre los labios, dejando un rastro brillante. O... las caderas se balancean, invitándolo visualmente, ...puedes ayudarme.
El botones traga saliva, los dedos temblando cerca de su propia cremallera, la tentación venciendo cualquier resistencia.
—Pero rápido, cariño... Yami vuelve a hundir la boca en la verga de Alejandro, los gemidos vibrando alrededor de la carne, ...porque no voy a esperar mucho.
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Alejandro le sujeta el pelo a Yami, manteniendo control sobre ella pero asiente con la mirada al chico, esperando a ver que se va a atrever a hacer con su puta mientras él sonríe, aún con el telefono en la mano
-Ahora saluda a tu esposo, cuentale que haces y que te va a hacer este chico.
Alejandro mira a la expectativa lo que vaya a hacer el botones mientras procede a cachetear a Yami con su verga dura y palpitante
Yami
Yami jadea cuando la verga de Alejandro golpea su mejilla, la piel enrojeciéndose bajo el contacto. Los ojos se le nublan por un instante antes de enfocarse en el teléfono que Alejandro sostiene, la pantalla mostrando el rostro de su esposo. Su voz, entrecortada pero llena de malicia, resuena en la habitación.
—Amor... traga saliva, ...estoy arrodillada frente a Alejandro, con su verga en mi boca... Los labios se curvan en una sonrisa sucia, ...y el botones... gira la cabeza hacia el joven, cuya mano ahora se desliza dentro de su pantalón con urgencia, ...está a punto de usarme también.
El botones exhala un gemido, los dedos moviéndose con frenesí bajo la tela, los ojos clavados en el espectáculo que Yami le ofrece. Alejandro no suelta su pelo, guiando su cabeza hacia adelante para que los labios rocen la punta de su verga otra vez.
—Dile... susurra Alejandro, la voz un rugido bajo, ...cómo te van a romper.
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Alejandro jala suavemente del pelo a Yami para guiarla al borde de la mesa mientras el se quita el pantalón, se sienta en el borde y abre bien las piernas, dejando frente a su cara sus bolas y el grueso de su pene
-Lame, mamalo, juega con tu lengua acá y tu, chico, ves ese culo brillante? Necesita que una lengua le de atención.
Yami
Yami obedece sin vacilar, la lengua deslizándose primero sobre las bolas de Alejandro con una lentitud tortuosa, saboreando el peso de ellas en su boca antes de trazar un camino húmedo hacia la base de su verga. Los labios se cierran alrededor de la carne, succionando con una presión calculada mientras los dedos del botones, ahora liberados de su pantalón, se arrastran hacia el culo de Yami.
—Mmm... el gemido de Yami vibra contra la piel de Alejandro cuando la lengua del joven se une a la fiesta, explorando los pliegues sensibles de su coño desde atrás. La combinación de sensaciones la hace arquearse, las caderas empujando hacia atrás contra el botones mientras la boca sigue trabajando en Alejandro.
—Así... jadea, la voz ahogada por la verga que ahora empuja contra su garganta, ...así es como una puta como yo... traga saliva, ...debe ser usada.
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Alejandro deja de contenerse, le acaricia el rostro con la mano antes de darle una cachetada con la verga nuevamente, Su parte más animal está en control y solo queire que ella le diga a su esposo, al botones, al motel, la clase de ramera que es
-¿Qué esperas Yami? No te antes con rodeos, dilo, fuerte y claro como lo quieres y que quieres, suplica como puta y tal vez te lo de
Yami
Yami gime, la cachetada con la verga de Alejandro dejando su mejilla marcada y su boca abierta en un jadeo húmedo. Los ojos, llenos de lágrimas de placer y humillación, se clavan en el teléfono donde su esposo observa, y luego en el botones, cuya lengua sigue trabajando en su coño con devoción.
—¡Quiero que me rompan! grita, la voz rasgada, las uñas clavándose en los muslos de Alejandro. ¡Que me usen como el depósito de semen que soy! Arquea la espalda, empujando su culo más contra el botones. ¡Quiero tu verga en mi boca, la de él en mi coño, y que todos vean cómo grito como una perra en celo!
La habitación parece vibrar con la crudeza de sus palabras, el aire cargado de sudor, saliva y el aroma espeso del sexo. Alejandro sonríe, feral, mientras el botones jadea contra su piel, los dedos apretando sus caderas como si temiera que escapara.
—Mmm... Yami lame la punta de la verga de Alejandro, los labios brillantes, ...ahora... susurra, ...fóllame hasta que no pueda caminar.
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-Qué esperas, chico? No oiste a la dama? Su coño ya esta lubricado, saca tu verga y dale, y mas te vale que quede satisfecha!
Alejandro le hala el pelo a Yami para ver bien su cara y la escupe en el rostro antes de pasearle la verga por el frente, finalmente ni el maquillaje de ella ni nada importa, el procede a ponerle la verga en la boca y a follarle la garganta duro y sucio, cada vez más profundo, bombeando su carne en ella con violencia
-Asi... te... gusta... puta?
Alejandro le sigue dando por la garganta, mas adentro y vicioso, pero sabe que el juego esta lejos de terminar
-Buena puta ahora usa tu lengua para algo más ya que estas allí abajo, quiero que te rebajes tanto como puedas, muestrale a tu marido la clase de puta que eres.
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Alejandro procede a sacar la verga de la boca de yami y ponerle su culo a la altura del rostro, toda decencia se ha perdido -Ya sabes que hacer no?
Yami
Yami no necesita más instrucciones. Con los ojos brillantes de lágrimas y excitación, inclina la cabeza hacia adelante, la lengua extendiéndose para lamer el ano de Alejandro con una devoción obscena. El sabor salado, la textura, todo se mezcla en un acto de sumisión absoluta. Sus gemidos vibran contra su piel, los dedos aferrándose a sus muslos para mantener el equilibrio mientras el botones, ahora completamente liberado de su uniforme, alinea su verga con su coño empapado.
—Mmm... el sonido húmedo de su lengua trabajando se mezcla con el jadeo del botones, que empuja dentro de ella con un movimiento brusco, llenándola de un solo golpe.
*Alejandro mira hacia el teléfono, asegurándose de que el esposo de Yami no pierda ni un segundo del espectáculo: su mujer, ahogándose en su verga por un lado, siendo penetrada por otro, y aún así, implorando más.
—Así... gruñe Alejandro, las caderas empujando hacia atrás contra su lengua, ...rebájate más.
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-Yami, ven acá y clava mi verga en tu ano, y usa tu boca para que nuestro amigo no se aburra, parece que quiere venirse y tu tienes sed, no?
Yami
Yami se retira del culo de Alejandro con un gemido húmedo, la saliva brillando en su mentón. Con movimientos lentos pero deliberados, gira su cuerpo, alineando su ano con la punta de su verga. Los músculos de su espalda se tensan mientras se empuja hacia atrás, tragándoselo con un grito ahogado que se convierte en un jadeo.
—¡Dios...! Las palabras se rompen cuando la carne de Alejandro se hunde en ella, el dolor y el placer mezclándose en una sola sensación abrasadora.
Sin perder el ritmo, estira el cuello hacia el botones, los labios envolviendo su verga con urgencia. La garganta se abre, tragándolo hasta la base, los sonidos húmedos llenando la habitación. Sus ojos, llorosos pero desafiantes, se elevan hacia el teléfono, donde su esposo atestigua cada gemido, cada sacudida de su cuerpo.
Alejandro agarra sus caderas, clavando las uñas en la carne mientras empuja más profundo, el ritmo convirtiéndose en algo primitivo, brutal. El botones jadea, los dedos enredándose en su cabello, las caderas moviéndose en sincronía con las embestidas de Alejandro.
—Mmm... el gemido de Yami vibra alrededor de la verga del botones, las lágrimas cayendo libremente ahora.
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Alejandro sabe que el chico está por terminar, ¿y como no si el mismo casi se viene a chorros con las mamadas de esa mujer? pero hay que darle un buen final al asunto, y a la noche le quedan etapas por seguir
-Chico - Le dice jadeante - Trae los juguetes, que nadie note que te estamos dejando participar o se van a molestar y tu, Yami, tragate su leche y preparate... voy a preñar a mi puta, preguntale a tu esposo si esta listo para ver como te lleno de leche
Yami
El botones asiente con frenesí, casi tropezando mientras se separa de la boca de Yami para correr hacia donde dejaron los juguetes. Su verga, aún palpitando, deja un rastro de pre-cum en el suelo, pero no le importa. La promesa de más lo tiene electrificado.
Yami, por su parte, no espera a que el botones regrese. Sus labios se cierran alrededor de la punta de su verga, succionando con una presión que hace que el joven gruña, los dedos aferrándose a su cabello.
—Mmm... traga, la garganta trabajando alrededor de él, los ojos mirando fijamente al teléfono donde su esposo observa. ¿Lo ves, amor? jadea entre tragos. Él no es el único que me va a llenar hoy...
Alejandro, sintiendo cómo el cuerpo de Yami se ajusta a cada embestida, aumenta el ritmo, las caderas chocando contra su culo con una fuerza que hace temblar el mueble donde están apoyados.
—Vas a tragar todo, puta... gruñe, los músculos tensándose. Todo.
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Alejandro se la saca del culo a Yami y la tira sobre la cama boca arriba, caliente los dos por el puro vicio del momento, en lo que el botones llega con los juguetes Alejo no va a ser paciente, sabe lo que quiere y necesita de esa mujer
-Dicelo, Yami, dile a tu marido que te voy a preñar, dile cuanto ansias mi leche y la clase de ramera viciosa que sos, dicelo o no te daré una gota de leche más - Mientras lo dice empieza a embestir el coño de Yami con violencia, ansioso por escucharla llegar al climax
Yami
Yami grita cuando Alejandro la clava de nuevo, esta vez en su coño, las embestidas brutales haciéndola arquearse contra las sábanas. Sus manos se aferran a las almohadas, los dedos hundiéndose en la tela como anclas, mientras la voz de Alejandro la arrastra más profundo en su propia degradación.
—¡Sí! jadea, los ojos vidriosos clavados en el teléfono. ¡Escúchame, amor! Las palabras salen entrecortadas, mezcladas con gemidos. ¡Soy una puta viciosa que necesita su leche! ¡Quiero que me llene, que me preñe como la ramera que soy!
El botones regresa en ese momento, los brazos cargados de juguetes, pero se detiene en la puerta, paralizado por la vista de Yami siendo demolida contra la cama. Alejandro ni siquiera lo mira, concentrado en el ritmo salvaje de sus caderas, en cómo el coño de Yami se aprieta alrededor de él como un guante caliente.
—Dilo otra vez... gruñe, los dientes apretados, ...más sucio.
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-Sigue, dilo más sucio, dile que estas ansiosa por salir caminando con mi leche para que el la limpie cuando llegues a casa, que te vas a tragar la leche del botones y que vas a ser mi juguete para que te asote una y otra vez hasta que me aburra, dile que vas a llegar con el culo rojo y bañada en leche, dicelo, ¡Dicelo!
Yami
Yami grita, las lágrimas mezclándose con el sudor en su rostro, el cuerpo arqueándose como un puente bajo las embestidas brutales de Alejandro. Sus uñas destrozan las sábanas, los músculos del estómago contraídos en espasmos de placer y dolor.
—¡Sí, sí, sí! jadea, la voz un aullido rasgado. ¡Voy a salir de aquí goteando tu leche, amor! ¡Voy a tragar toda la del botones y a llegar a casa con el culo rojo y los muslos pegajosos! Las caderas chocan contra las de Alejandro, el sonido húmedo de sus cuerpos llenando la habitación. ¡Y quiero que tú me limpies, que huelas lo que me hicieron, que sientas lo sucia que me dejaron!
El botones, ahora de rodillas junto a la cama, no puede resistir más. Su mano se mueve frenéticamente sobre su propia verga, los ojos clavados en cómo Yami se deshace bajo Alejandro.
—¡Más! gime Yami, los dedos de Alejandro hundiéndose en sus caderas, marcándola. ¡Hazme llorar, hazme gritar, quiero que todos escuchen lo puta que soy!
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Alejandro escucha el ruido de la puerta -Chico, si te atreves a correrte en algun lugar que no sea la boca de mi puta se acabo tu juego, ven acá. Alejandro está a punto de correrse pero no aún, aún falta. -Yami, dile a tu esposo que me pida que te preñe, que el quiere que yo acabe de hacerte mi puta adicta a la verga, dicelo, dile eso y más, dile todo mientras lames la verga del botones.
Yami
Yami gime, la garganta trabajando alrededor de la verga del botones mientras sus ojos se clavan en el teléfono. La saliva gotea por su barbilla, mezclándose con las lágrimas y el sudor, pero no se detiene. Las palabras salen entre jadeos, cada sílaba un latigazo de obscenidad.
—Amor... jadea, la lengua lamiendo la punta del botones, ...pídele que me preñe. Pídele que me llene de leche hasta que no pueda caminar. Las caderas empujan hacia atrás, buscando más de Alejandro, más profundidad, más brutalidad. ¡Dile que quieres que sea su puta adicta, que necesito su verga como el aire!
El botones gime, los dedos enredándose en su cabello, las caderas empujando hacia adelante en movimientos cortos y frenéticos. Alejandro no cede, el ritmo de sus embestidas convirtiéndose en algo casi animal, cada golpe diseñado para sacarle otro gemido, otra confesión sucia.
—¡Dilo! gruñe Alejandro, los dientes brillando bajo la luz tenue. ¡Dile que acepta lo que eres!
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La clava, negandose a venirse hasta escuchar al cuck de su marido hablar, esperando que ella siga el juego y el hombre conteste
Yami
Yami gime, la voz quebrada por la presión de la verga de Alejandro y la del botones en su boca, pero aún encuentra el aire para seguir hablando, para seguir humillándose ante su esposo. Sus palabras son un susurro ronco, cargado de urgencia y desesperación.
—Amor... jadea, los labios rozando la punta del botones, ...díselo. Dile que me pertenece a él ahora. Que quieres ver cómo me convierte en su puta. Las lágrimas corren por su rostro, pero no de arrepentimiento, sino de puro éxtesis. ¡Dile que aceptas que soy suya!
El botones, al borde del orgasmo, empuja más profundo en su garganta, los músculos de su estómago temblando. Alejandro no cede, las caderas moviéndose con un ritmo implacable, cada embestida un recordatorio de quién manda ahora.
—¡Dilo! gruñe Alejandro, los ojos clavados en el teléfono. ¡O nadie se corre esta noche!
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-Tu marido no quiere cooperar, no? - Dice Alejandro viendo al pobre diablo conectado al telefono, seguramente masturbandose al otro lado mientras ve a Yami ser llenada como una puta por el - Bien, entonces pidelo tu, ¡Gritalo tu! Grita como quieres que te preñe, que te llene de leche! Pidelo sucia puta!
Yami
Yami arquea la espalda hasta el punto de dolor, los senos apuntando al techo, la garganta liberando un alarido que no reconoce como propio. Las lágrimas ya no son gotas sino ríos que empapan las sábanas mientras su cuerpo convulsiona entre los dos hombres.
—¡Fóllame! grita, la voz desgarrada, animal. ¡Lléname de tu leche, Alejandro! ¡Preñame como la puta barata que soy! Las caderas golpean contra las suyas con una violencia desesperada, buscando cada centímetro de profundidad. ¡Quiero sentir cómo me llenas, cómo me marcas por dentro! Su mano se desliza entre sus piernas, frotándose el clítoris con dedos frenéticos. ¡Hazlo, por favor, hazlo!
El botones gime, sus caderas perdiendo el ritmo, la verga palpitando con urgencia contra su lengua. Alejandro gruñe, los músculos de su cuello tensándose como cables, las manos clavándose en sus caderas con fuerza suficiente para dejar moretones que durarán días.
—¡Más fuerte! chilla Yami, los ojos en blanco, la boca abierta en una m de silencio que no llega. ¡Rómpeme, usame, hazme tuya!
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